21 de agosto 2020Estoy frustrada.
Acabo de escribir entera la Historia de MI ACCIDENTE EN EL RÍO, y al volver ya no sé adonde, no se guardó.
Porque justamente no encontraba como publicar.
Tampoco sé como hacer para que mis amigues vean lo que escribo.
Ufa!!!
Ya aprenderé.
22 de agosto 2020
MI ACCIDENTE EN EL RÍO PARANÁ
Era una siesta de noviembre, mucho
calor. Año 1995. Creo que 15 de Noviembre.
Nos fuimos el Gordo (Juan Carlos, mi
esposo) y yo para el río a las dos de la tarde.
Navegamos a motor (no había viento),
y ya cerca de la isla entrerriana, el Gordo fondeó el velero donde había buena
profundidad, con la proa río arriba, paralelo a la costa.
Ya había varios veleros, todos fondeados de la
misma manera, uno de ellos de nuestro amigo Pablo, en su velero Malvinas.
Estábamos tomando sol , tomando mate y
charlando en el Ashanti.
En eso, veo en la costa a una amiga
del Coro Pablo Casals.(Donde canté más o menos dos años)
Nos saludamos de lejos, pero yo
decido ir a nado hasta la isla.
Me paro sobre la cubierta, miro hacia
un lado y otro, para estar segura de que no pasara algún loco con lancha.
Como no veo a nadie, me tiro al río.
Iba nadando, y en eso siento “CUIDADO
GLORIA!!!!”, a los gritos.
Era Pablo, me quería avisar que venía una
lancha pescadora a toda velocidad en mi dirección.
Entonces yo me paré, (el agua me
llegaba apenas al pecho), y veo una tremenda canoa amarilla con la proa
totalmente levantada (al conductor no lo veía), la tenía muy cerca, yendo hacia
mí.
Me sumergí con los ojos abiertos,
tratando de zafar de ese monstruo.
La ví pasar sobre mí, y cuando pensé
“ZAFÉ”, me agarró con la hélice del motor.
Me semiamputó el brazo derecho, me
rompió varias costillas , perforó el
pulmón , además de un tremendo golpe en el hombro, todo en el lado derecho
derecho.
Yo salí del agua consciente, no podía
creer que mi brazo no me respondía, colgaba apenas de un trozo de hueso,
músculo y tendones desgarrados, sangraba mucho, estaba muerto.
Como soy médica, enseguida me di
cuenta de que me había perforado el pulmón porque tenía crepitaciones de aire
en el tórax, ( enfisema subcutáneo)
No alcancé a asustarme.
Fue todo tan rápido, yo solo quería
salvar mi vida.
Me acuerdo que en todo momento decía
“AYUDA, NO VOY A PODER TOCAR MÁS EL PIANO!!!!”
Esa era mi preocupación, no poder
tocar más el piano.
Me ayudaron a subir al velero levantándome
del lado izquierdo, porque el derecho no lo podían tocar, y nuestro amigo Javier,
me comprimió muy fuerte el brazo para
que no me desangrara mientras el gordo timoneaba. (Por suerte, Javier es médico
Generalista y el Gordo Especialista en Terapia Intensiva.)
El tipo que iba manejando la canoa
estaba borracho, pretendió acercarse al velero, el Gordo lo echó.
Después nos enteramos que atrás de la
canoa llevaba una goma de esas de camión en el que iba un chico y él llevaba la
canoa en zig zag para hacerlo caer.
Antes de arrollarme, casi atropella a
uno de los veleros, por suerte escuchó los gritos de los que estaban a bordo.
Poca gente tenía celulares.
Un muchacho que estaba en una lancha
llamó al SIES con su celu, y al llegar al Club, me esperaba la ambulancia.
Fue terrible el dolor después de que
pasó el primer momento.
Y en la ambulancia, que era un
cascajo que se movía todo, qué tortura!!!!
En el Viejo Clemente Álvarez me
hicieron la primera intervención, y después me derivaron al Sanatorio Laprida,
donde me atendió Miguel Slullitel, el traumatólogo al que debo poder mover el
brazo y la mano.
Me volvieron a operar, tenía
seccionado 8 cm de nervio radial, fractura expuesta de húmero, pulmón
perforado, costillas fracturadas, todos los chiches.
Estuve bastante tiempo en Terapia,
luego en una habitación.
Cuando volví a casa, no podía caminar
por la debilidad, la pérdida de peso, de sangre, el estrés.
La cola anestesiada de tanto estar
sentada porque tenía un tubo en el tórax.
Por suerte yo estaba tan feliz de
haberme salvado, que me recuperé bastante rápido.
Hacía de todo con el brazo izquierdo.
Me acuerdo que tendía la ropa con ese brazo y me ayudaba con los dientes para
abrir los broches .
No quería que me ayudaran a barrer.
Hice rehabilitación en ILAR, muy
buena.
Tenía puesto un tutor externo en el
brazo y un aparatito en la mano que me ayudaba a tener los dedos separados.
Pasé dos o tres meses sin poder mover
la mano.
Yo le decía “LA MUERTITA”.
Pero todos los días ponía los dedos
sobre el piano, las dos manos, tocaba con la izquierda.
HASTA QUE UN DÍA NOTO CON GRAN
SORPRESA Y EMOCIÓN QUE LENTAMENTE COMIENZAN A MOVERSE LOS DEDOS DE LA MUERTITA.
A partir de allí, cada día la
recuperación fue en aumento.
Qué alegría increíble!!!
Desde que me recuperé toco el piano
muy frecuentemente, y estudio, o sea,
volví con todo al mundo de la música.
Pude volver a realizar las prácticas
gastroenterológicas, que requieren mucha precisión.
En definitiva, las ansias de vivir me
ayudaron a salir de este trance duro, y nunca le tuve miedo al río.
Seguí navegando, en velero, y en
piragua.
Varios años después, la mamá de un
pacientito mío , que era pescadora y lo conocía al sujeto, me contó que hacía
poco tiempo , cruzando el río de noche , se llevó por delante la boya 430, y se
mató.
Esa boya está en la Cancha Grande,
imposible no verla, estaría bebido, me imagino.
Otra cosa, era un pescador ilegal,
que manejaba la canoa de otro, y para
que no identificaran la canoa, el dueño le puso un motor más chico.
Obvio, nunca tuve resarcimiento, más
vale disgustos con la Prefectura.
Que ni se apareció en el momento del
accidente, ni nunca me convocó para averiguar lo que había pasado, a pesar de
que el Gordo y yo fuimos a hacer declaraciones radiales.
Parece, según la Prefectura, que yo
era la culpable. Típica injusticia de nuestras fuerzas del orden.
Por haber nadado hacia la isla, cosa
que hacían todos, para poder bajar de las embarcaciones.
Pero a pesar de todo, NUNCA PERDÍ EL
AMOR A LA VIDA, NI A LA NAVEGACIÓN.
AMO MI MAJESTUOSO PARANÁ.
VIVA LA VIDA!!!!!