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Rosario, Santa Fe, Argentina
Soy sociable, optimista, ejercí 32 años la medicina, formé el Servicio de Gastroenterología Pediátrica del Hospital de Niños V{ictor J,Vilela, desde muy chica toco mi adorado piano, sobre todo música barroca y clásica, y en tango especialmente Piazzolla. Me encanta la naturaleza, captar los cambios, que se producen a cada instante, y fotografiarlos. Me gustan mucho los animales y los pájaros, adoro sentirlos cantar. Lo más importante para mí con respecto a la gente es que sea BUENA, EDUCADA, RESPETUOSA. Adoro mis hijas, que viven en Londres y España, a mi nieto, (Londres), que ya tiene 14 años. A pesar de que mis dos esposos fallecieron, me siento una mujer feliz. Ya superado el duelo por ambos, por supuesto. Tengo además una hijastrita que quiero mucho y vive en Buenos Aires, con la que estoy siempre comunicada. En fin, amo la vida. Ah, y me gusta mucho la política, sobre todo la nacional. Le debo mucho a mis padres, que ya fallecieron.

miércoles, 26 de agosto de 2020

HISTORIAS DE CUANDO VIVÍAMOS EN LA CASA DE LOS ABUELITOS MATERNOS.

 

HISTORIAS DE CUANDO VIVÍAMOS EN LA CASA DE LOS ABUELOS MATERNOS

La abuelita Angustias ya había muerto, cuando yo tenía 4 años, más o menos, y nos fuimos a vivir el papi, la mami, la Kitty y yo, con el abuelo José, que había quedado solo, y  con la tía Nelly, que tenía un pequeño retraso mental.

Ellos eran los abuelos andaluces. Angustias del Castillo y José Sabio.

De Granada.

La casa de los abuelos era grande.

Tenía un jardín  con un jazminero grande, que daba flores blancas, muy fragantes.

Un pasillo cubierto, donde jugábamos, habitaciones para los papis, la Kitty y yo, el abuelo José, la tía Nelly,  living comedor, cocina, un gran patio.

Mientras vivíamos en esa casa, comenzamos con la Kitty el jardín de infantes, las dos juntas, porque nos trataban como mellizas.

A mí me encantaba ir,  pero la Kitty lloraba porque quería estar conmigo, ella estaba en otra salita.

Éramos muy unidas desde muy chiquitas, nunca nos peleábamos, ni nos celábamos.

Me acuerdo que una vez, (no sé si sucedieron más),  me dieron un vaso de leche pura, me dio un asco terrible,  lo tiré en una maceta que había cerca mío.

Cuando terminé el jardín de infantes,( la Kitty siguió un año más), empecé   Primero Inferior en la escuela Mariano Moreno, que era la que quedaba cerca de la casa de los abuelos.

Me encontré muy cómoda en esa escuela,  me hice muy amiga de una nena que se llamaba Silvia.

Por eso, cuando nació la Bibi, a la que la mami le quería poner Estela Lidia, yo le armé un berrinche y le pusieron, por mí , Silvia Estela.

Desde chica, intentando imponer mi voluntad. Genio y figura hasta la sepultura!!! 

De qué otra cosa me acuerdo de cuando vivíamos con el abuelo José?

Ah!! Ya sé!!

En aquella época no existían  heladeras eléctricas, teníamos una de madera a la que había que ponerle barras de hielo.

Cuando el abuelo iba a comprar hielo, lo acompañábamos la Kitty y yo, y él se ponía una bolsa de arpillera en el hombro, traía la barra sobre ella.

Qué trabajo había para todo!!!

Para el 6 de enero, día de los Reyes Magos, la mami nos hacía poner agua y pastito para los camellos, además de los zapatitos.

Para gran sorpresa nuestra, cuando nos levantábamos, los camellos se habían tomado el agua y comido el pastito!!!

Qué inocencia!!!!

Maravillosa infancia.

Vivimos pocos años con el abuelo y la tía Nelly, porque mis padres pudieron comprar un chalet en la Costanera, que fue nuestra casa amada, más adelante contaré sobre esa hermosa época de nuestra vida.

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