HISTORIAS DE CUANDO VIVÍAMOS EN LA
CASA DE LOS ABUELOS MATERNOS
La abuelita Angustias ya había
muerto, cuando yo tenía 4 años, más o menos, y nos fuimos a vivir el papi, la
mami, la Kitty y yo, con el abuelo José, que había quedado solo, y con la tía Nelly, que tenía un pequeño
retraso mental.
Ellos eran los abuelos andaluces.
Angustias del Castillo y José Sabio.
De Granada.
La casa de los abuelos era grande.
Tenía un jardín con un jazminero grande, que daba flores
blancas, muy fragantes.
Un pasillo cubierto, donde jugábamos,
habitaciones para los papis, la Kitty y yo, el abuelo José, la tía Nelly, living comedor, cocina, un gran patio.
Mientras vivíamos en esa casa,
comenzamos con la Kitty el jardín de infantes, las dos juntas, porque nos
trataban como mellizas.
A mí me encantaba ir, pero la Kitty lloraba porque quería estar
conmigo, ella estaba en otra salita.
Éramos muy unidas desde muy
chiquitas, nunca nos peleábamos, ni nos celábamos.
Me acuerdo que una vez, (no sé si
sucedieron más), me dieron un vaso de
leche pura, me dio un asco terrible, lo
tiré en una maceta que había cerca mío.
Cuando terminé el jardín de infantes,(
la Kitty siguió un año más), empecé
Primero Inferior en la escuela Mariano Moreno, que era la que quedaba
cerca de la casa de los abuelos.
Me encontré muy cómoda en esa
escuela, me hice muy amiga de una nena
que se llamaba Silvia.
Por eso, cuando nació la Bibi, a la
que la mami le quería poner Estela Lidia, yo le armé un berrinche y le
pusieron, por mí , Silvia Estela.
Desde chica, intentando imponer mi
voluntad. Genio y figura hasta la sepultura!!!
De qué otra cosa me acuerdo de cuando vivíamos con el abuelo José?
Ah!! Ya sé!!
En aquella época no existían heladeras eléctricas, teníamos una de madera a la que había que ponerle barras de
hielo.
Cuando el abuelo iba a comprar hielo,
lo acompañábamos la Kitty y yo, y él se ponía una bolsa de arpillera en el
hombro, traía la barra sobre ella.
Qué trabajo había para todo!!!
Para el 6 de enero, día de los Reyes Magos, la mami nos hacía poner agua y pastito para los camellos, además de los zapatitos.
Para gran sorpresa nuestra, cuando nos levantábamos, los camellos se habían tomado el agua y comido el pastito!!!
Qué inocencia!!!!
Maravillosa infancia.
Vivimos pocos años con el abuelo y la tía Nelly, porque mis padres pudieron comprar un chalet en la Costanera, que fue nuestra casa amada, más adelante contaré sobre esa hermosa época de nuestra vida.



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