Datos personales

Mi foto
Rosario, Santa Fe, Argentina
Soy sociable, optimista, ejercí 32 años la medicina, formé el Servicio de Gastroenterología Pediátrica del Hospital de Niños V{ictor J,Vilela, desde muy chica toco mi adorado piano, sobre todo música barroca y clásica, y en tango especialmente Piazzolla. Me encanta la naturaleza, captar los cambios, que se producen a cada instante, y fotografiarlos. Me gustan mucho los animales y los pájaros, adoro sentirlos cantar. Lo más importante para mí con respecto a la gente es que sea BUENA, EDUCADA, RESPETUOSA. Adoro mis hijas, que viven en Londres y España, a mi nieto, (Londres), que ya tiene 14 años. A pesar de que mis dos esposos fallecieron, me siento una mujer feliz. Ya superado el duelo por ambos, por supuesto. Tengo además una hijastrita que quiero mucho y vive en Buenos Aires, con la que estoy siempre comunicada. En fin, amo la vida. Ah, y me gusta mucho la política, sobre todo la nacional. Le debo mucho a mis padres, que ya fallecieron.

sábado, 22 de agosto de 2020

MI ACCIDENTE EN EL RÍO PARANÁ.

21 de agosto 2020

Estoy frustrada.

Acabo de escribir entera la Historia de MI ACCIDENTE EN EL RÍO, y al volver ya no sé adonde, no se guardó.

Porque justamente no encontraba como publicar.

Tampoco sé como hacer para que mis amigues vean lo que escribo.

Ufa!!!

Ya aprenderé.

22 de agosto 2020


 

MI ACCIDENTE EN EL RÍO PARANÁ

Era una siesta de noviembre, mucho calor. Año 1995. Creo que 15 de Noviembre.

Nos fuimos el Gordo (Juan Carlos, mi esposo) y yo para el río a las dos de la tarde.

Navegamos a motor (no había viento), y ya cerca de la isla entrerriana, el Gordo fondeó el velero donde había buena profundidad, con la proa río arriba, paralelo a la costa.

Ya  había varios veleros, todos fondeados de la misma manera, uno de ellos de nuestro amigo Pablo, en su velero Malvinas.

Estábamos tomando sol , tomando mate y charlando en el Ashanti.

En eso, veo en la costa a una amiga del Coro Pablo Casals.(Donde canté más o menos dos años)

Nos saludamos de lejos, pero yo decido ir a nado hasta la isla.

Me paro sobre la cubierta, miro hacia un lado y otro, para estar segura de que no pasara algún loco con lancha.

Como no veo a nadie, me tiro al río.

Iba nadando, y en eso siento “CUIDADO GLORIA!!!!”, a los gritos.

 Era Pablo, me quería avisar que venía una lancha pescadora a toda velocidad en mi dirección.

Entonces yo me paré, (el agua me llegaba apenas al pecho), y veo una tremenda canoa amarilla con la proa totalmente levantada (al conductor no lo veía), la tenía muy cerca, yendo hacia mí.

Me sumergí con los ojos abiertos, tratando de zafar de ese monstruo.

La ví pasar sobre mí, y cuando pensé “ZAFÉ”, me agarró con la hélice del motor.

Me semiamputó el brazo derecho, me rompió varias costillas ,  perforó el pulmón ,  además de un tremendo  golpe en el hombro, todo en el lado derecho derecho.

Yo salí del agua consciente, no podía creer que mi brazo no me respondía, colgaba apenas de un trozo de hueso, músculo y tendones desgarrados, sangraba mucho, estaba muerto.

Como soy médica, enseguida me di cuenta de que me había perforado el pulmón porque tenía crepitaciones de aire en el tórax, ( enfisema subcutáneo)

No alcancé a asustarme.

Fue todo tan rápido, yo solo quería salvar mi vida.

Me acuerdo que en todo momento decía “AYUDA, NO VOY A PODER TOCAR MÁS EL PIANO!!!!”

Esa era mi preocupación, no poder tocar más el piano.

Me ayudaron a subir al velero levantándome del lado izquierdo, porque el derecho no lo podían tocar, y nuestro amigo Javier,  me comprimió muy fuerte el brazo para que no me desangrara mientras el gordo timoneaba. (Por suerte, Javier es médico Generalista y el Gordo Especialista en Terapia Intensiva.)

El tipo que iba manejando la canoa estaba borracho, pretendió acercarse al velero, el Gordo lo echó.

Después nos enteramos que atrás de la canoa llevaba una goma de esas de camión en el que iba un chico y él llevaba la canoa en zig zag para hacerlo caer.

Antes de arrollarme, casi atropella a uno de los veleros, por suerte escuchó los gritos de los que estaban a bordo.

Poca gente tenía celulares.

Un muchacho que estaba en una lancha llamó al SIES con su celu, y al llegar al Club, me esperaba la ambulancia.

Fue terrible el dolor después de que pasó el primer momento.

Y en la ambulancia, que era un cascajo que se movía todo, qué tortura!!!!

En el Viejo Clemente Álvarez me hicieron la primera intervención, y después me derivaron al Sanatorio Laprida, donde me atendió Miguel Slullitel, el traumatólogo al que debo poder mover el brazo y la mano.

Me volvieron a operar, tenía seccionado 8 cm de nervio radial, fractura expuesta de húmero, pulmón perforado, costillas fracturadas, todos los chiches.

Estuve bastante tiempo en Terapia, luego en una habitación.

Cuando volví a casa, no podía caminar por la debilidad, la pérdida de peso, de sangre, el estrés.

La cola anestesiada de tanto estar sentada porque tenía un tubo en el tórax.

Por suerte yo estaba tan feliz de haberme salvado, que me recuperé bastante rápido.

Hacía de todo con el brazo izquierdo. Me acuerdo que tendía la ropa con ese brazo y me ayudaba con los dientes para abrir los broches .

No quería que me ayudaran a barrer.

Hice rehabilitación en ILAR, muy buena.

Tenía puesto un tutor externo en el brazo y un aparatito en la mano que me ayudaba a tener los dedos separados.

Pasé dos o tres meses sin poder mover la mano.

Yo le decía “LA MUERTITA”.

Pero todos los días ponía los dedos sobre el piano, las dos manos, tocaba con la izquierda.

HASTA QUE UN DÍA NOTO CON GRAN SORPRESA Y EMOCIÓN QUE LENTAMENTE COMIENZAN A MOVERSE LOS DEDOS DE LA MUERTITA.

A partir de allí, cada día la recuperación fue en aumento.

Qué alegría increíble!!!

Desde que me recuperé toco el piano muy frecuentemente, y estudio,  o sea, volví con todo al mundo de la música.

Pude volver a realizar las prácticas gastroenterológicas, que requieren mucha precisión.

En definitiva, las ansias de vivir me ayudaron a salir de este trance duro, y nunca le tuve miedo al río.

Seguí navegando, en velero, y en piragua.

Varios años después, la mamá de un pacientito mío , que era pescadora y lo conocía al sujeto, me contó que hacía poco tiempo , cruzando el río de noche , se llevó por delante la boya 430, y se mató.

Esa boya está en la Cancha Grande, imposible no verla, estaría bebido, me imagino.

Otra cosa, era un pescador ilegal, que manejaba la canoa de otro, y  para que no identificaran la canoa, el dueño le puso un motor más chico.

Obvio, nunca tuve resarcimiento, más vale disgustos con la Prefectura.

Que ni se apareció en el momento del accidente, ni nunca me convocó para averiguar lo que había pasado, a pesar de que el Gordo y yo fuimos a hacer declaraciones radiales.

Parece, según la Prefectura, que yo era la culpable. Típica injusticia de nuestras fuerzas del orden.

Por haber nadado hacia la isla, cosa que hacían todos, para poder bajar de las embarcaciones.

Pero a pesar de todo, NUNCA PERDÍ EL AMOR A LA VIDA, NI A LA NAVEGACIÓN.

AMO MI MAJESTUOSO PARANÁ.

VIVA LA VIDA!!!!!

2 comentarios:

  1. Espero que esta vez sí salga publicado, por lo menos, lo guardé.

    ResponderEliminar
  2. Gloria: terrible relato!!!! Tan bien explicado que como te veía en una película!!!

    ResponderEliminar